
El precio del lineal pasa a ser el precio de la caja
Una etiqueta electrónica de estante es un cartelito de papel electrónico en el lineal que muestra el precio que consta en el sistema. Resuelve muy bien un problema: la diferencia entre lo que lee el cliente y lo que cobra la caja. No resuelve otro, y eso rara vez se dice: un error en el sistema de precios pasa entonces a estar en todas las tiendas a la vez. Esta página dice qué hacen, cuándo salen las cuentas y qué añaden en red y despliegue.
Cuatro cosas imposibles con papel
Todas se derivan de una sola propiedad: la etiqueta se escribe desde el sistema y no a mano.
- Un precio, en todas partes a la vezUn cambio en el sistema de precios aparece en el lineal en minutos, en cada tienda. Con eso desaparece la diferencia entre el cartel y la caja, y esa es la única razón de compra que de verdad cuenta.
- Cambiar precios ya no cuesta un sábadoUna ronda de rebajas en papel es alguien recorriendo la tienda con un montón de carteles y dejándose veinte. Ese trabajo desaparece, y es la partida con la que suele amortizarse la inversión.
- Más que un precio en la etiquetaOrigen, alérgenos, una cifra de stock o un código de barras que el personal escanea para volver a encontrar el lineal. Lo que cabe depende del tamaño y de lo que sepa su sistema, no de la etiqueta.
- La etiqueta no se delataEl papel electrónico solo consume al cambiar, así que una etiqueta aguanta años con una pila. Además sigue mostrando aunque caiga la conexión; lo que se ve entonces es el último precio enviado.
Cuándo compensa y cuándo juega en su contra
Dos situaciones en las que casi siempre sale, y tres que rara vez se mencionan de antemano.
Compensa: muchos artículos, precios que se mueven
Supermercado, bricolaje, alimentación animal, electrónica: miles de artículos y precios que cambian por semana o por día. Ahí está el trabajo que desaparece, y la cuenta son las horas de reetiquetado frente al número de etiquetas.
Compensa: cuando el precio del lineal es un riesgo
Donde un precio equivocado en el estante supone una reclamación, una devolución o una sanción, la exactitud se paga sola. Ese es otro argumento distinto de la velocidad y suele ser el más fuerte.
Atención: la etiqueta no corrige nada
Esta es la otra cara de la promesa. El cartel muestra lo que dice el sistema de precios. Si el precio está mal ahí, ahora está mal en todas las tiendas y no en un solo cartel, y ya nadie nota la diferencia porque en todas partes es igual. Las etiquetas electrónicas hacen su gestión de precios más importante, no menos.
Atención: es una etiqueta por artículo
El coste está en el número de posiciones de lineal y no en el sistema que las rodea. Con unos cientos de artículos no recupera la inversión; con diez mil sí. Esa es la cuenta y se hace antes, no después de la demostración.
Atención: el lineal tiene que admitirlas
Las etiquetas encajan en un raíl, y las molduras antiguas, la estantería de madera y los expositores sueltos piden otros soportes o una adaptación. Eso es trabajo de mobiliario que no figura en ningún presupuesto y que marca la diferencia en una tienda antigua.
Las etiquetas, las estaciones base y el despliegue, y un límite
Es el mismo trabajo de despliegue que las cajas y las pantallas: muchas acciones iguales en muchas tiendas.
- Las etiquetas y los soportesDe VusionGroup, antes SES-imagotag. Tamaño por posición de lineal, con los soportes que encajan en sus molduras. Qué medida va dónde sale de lo que debe figurar y no del catálogo.
- Las estaciones base y la redLas etiquetas hablan por radio con estaciones base en el techo, y esas van a la red. En una tienda grande o alta su cobertura es una medición y no una estimación, igual que la wifi. Es exactamente el trabajo que ya hacemos en retail.
- El despliegue por tiendaColgar las etiquetas y emparejar cada una con el artículo correcto es el trabajo de verdad, y ocurre en una tienda que sigue abierta. En varias tiendas eso es una planificación con un orden fijo. En los Países Bajos y Bélgica lo hace nuestra propia gente in situ.
- Dónde está nuestro límiteEl sistema de precios y el software de caja son de un tercero y los precios que contienen son suyos. Enlazamos la plataforma de etiquetas con ese sistema y nos aseguramos de que reciba datos limpios; no decidimos lo que cuesta un artículo ni corregimos precios. Si el origen no es correcto, no hay etiqueta que lo arregle.
Lo que va con esto
Una etiqueta de estante está en la misma tienda y en la misma red que el resto.
Preguntas que nos hacen sobre esto
Las más habituales, respondidas en breve.
¿A partir de cuántos artículos compensa?
El coste está en el número de posiciones de lineal y no en el sistema que las rodea. Con unos cientos de artículos no recupera la inversión; con diez mil sí. La cuenta son las horas que hoy se van en reetiquetar frente al número de etiquetas, y se hace antes.
¿Las etiquetas de estante evitan errores de precio?
Evitan que el cartel y la caja se separen, y esa es la ganancia. No evitan que el precio de su sistema esté mal: la etiqueta muestra lo que hay ahí y no corrige nada. Un error en el origen pasa entonces a estar en todas las tiendas a la vez, y ya nadie lo nota porque en todas partes es igual.
¿Encajan en nuestra estantería actual?
Normalmente sí, con el soporte adecuado. Las etiquetas encajan en un raíl, y las molduras antiguas, la estantería de madera y los expositores sueltos piden otros soportes o una adaptación. Eso es trabajo de mobiliario que rara vez figura en un presupuesto y que marca la diferencia en una tienda antigua, así que lo comprobamos antes.
Primero contar, después comprar etiquetas
Diga cuántas posiciones de lineal y cuántas tiendas hay y con qué frecuencia cambia precios. De ahí sale si le compensa, y si la respuesta es no también se lo decimos.
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