
SIEM y SOAR, y quién mira
Un SIEM recoge los registros de todo lo que funciona y busca patrones. Es útil en cuanto alguien mira el resultado, y un almacenamiento de registros caro en cuanto nadie lo hace. Esta página trata de esa segunda mitad, porque es donde encalla en la práctica.
Tres capas, en este orden
Se venden como un paquete y son tres decisiones separadas.
- RecogerRegistros de puestos, servidores, cortafuegos y servicios de nube en un solo sitio, conservados lo suficiente para mirar atrás. Solo esto ya vale: tras un incidente quiere saber qué pasó, y suele ser justo cuando los registros se han sobrescrito.
- ReconocerReglas y patrones que destacan una secuencia sospechosa: un inicio de sesión desde otro país, una cuenta que de pronto abre mil archivos. Es la parte que los primeros meses da sobre todo falsos avisos y hay que afinar.
- ResponderSOAR: pasos registrados que se ejecutan solos ante un aviso conocido, como bloquear una cuenta o aislar un equipo. Solo tiene sentido cuando el reconocimiento es fiable, y no antes.
Tres cosas que deben quedar claras antes
Es la medida de seguridad más cara por euro, y la más útil cuando encaja.
- Alguien tiene que mirarLos avisos que nadie evalúa no son seguridad. Cuente con un acuerdo sobre quién mira, en cuánto tiempo y qué pasa fuera del horario. Eso es un servicio, no un ajuste.
- La factura crece con el volumenEl precio depende de cuánto se envía. Elija qué fuentes entran en lugar de todas, porque todas es caro y además genera más ruido.
- A menudo llega demasiado prontoSin verificación en dos pasos, sin sistemas actualizados y sin una copia que se haya restaurado, un SIEM es la respuesta más cara a la pregunta equivocada. Haga primero lo barato.
Lo que va con esto
La detección se apoya en lo básico y no lo sustituye.
Saber si esto toca ahora
Cuéntenos qué seguridad hay ya. Recibirá una respuesta honesta sobre si un SIEM aporta ahora o si antes hace falta otra cosa.
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